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lunes, 13 de febrero de 2012

¿Para qué sirven los diputados?

Por Lic. Oscar A. Pineda*

Desde la ilegal e incivilizada práctica de la pinta y pega, hasta los decentes cartelitos colgados, el país entero se ha llenado con propaganda electoral. Allí unos partidos anuncian a sus candidatos a diputados, y otros, divulgan su impersonal bandera. Los primeros (los que tienen rostro) hacen propuestas propias de un candidato presidencial, como si contaran con facultades legales para ejecutarlas; y los segundos, los que no presentan personas, de ellos solo puede suponerse que actuarán conforme a una ideología (la cual se contradice con la realidad y práctica de muchos de los candidatos que se esconden detrás de la bandera).

Si por un lado tenemos aspirantes a legisladores que ofrecen lo que la Constitución no les permite hacer, y por otro tenemos unos que ni siquiera anuncian sus iniciativas, la conclusión que se configura es que en general (porque siempre hay honrosas excepciones) habrá dos clases de diputados: los que promoverán iniciativas de ley inviables jurídica, fática y económicamente, y los que simplemente levantarán la mano a petición de la arbitraria cúpula de su partido.

Con este panorama, considero razonable comentar, a grandes rasgos, las funciones de la Asamblea Legislativa, que es alrededor de lo cual debiera girar la campaña de los candidatos, comprometiéndose a poner toda su voluntad y a articularla con el resto de diputados para cumplir mejor con esas atribuciones del órgano que integran.

La Constitución enumera 37 facultades de la Asamblea Legislativa, además de otras que puedan estar dispersas en su texto. Simplificando bastante, la Asamblea Legislativa sirve para realizar cuatro funciones: dictar leyes sobre casi cualquier materia, nombrar funcionarios, controlar a otros órganos del Estado y decidir sus aspectos administrativos.

Sobre la función de crear las leyes, las propuestas deberían estructurarse en dos vertientes: en el proceso de formación de ley, comprometiéndose a no apoyar proyectos legislativos que no tengan previamente un estudio económico y financiero que establezca si los beneficios de esa regulación son mayores a los costos que implica y determine de dónde provendrían los fondos para implementarla. En cuanto a las materias a las que se referirían las nuevas leyes, debieran identificar una agenda que corresponda a la ideología que pregona, alejándose de las propuestas populistas.

En cuanto al nombramiento de funcionarios, los candidatos debieran comprometerse a nombrar a las personas más idóneas para el cargo de que se trate, aun cuando no compartan su ideología y además, luchar porque las designaciones se hagan a tiempo.

En relación con su papel en el sistema de frenos y contrapesos, debieran comprometerse a respetar la separación de poderes, a no delegar atribuciones como ha sucedido al dar al Órgano Ejecutivo la posibilidad de hacer transferencias presupuestarias entre ramos y a no aprobar la mala gestión de un ministro, aun cuando fuera del gobierno del partido al que pertenece el diputado.

En cuanto a los aspectos administrativos, podrían ofrecer la justificación pública del presupuesto de la Asamblea antes de aprobarlo, publicitar los empleados de cada fracción legislativa y difundir el historial del voto individual de cada diputado para que los ciudadanos sepan si está apoyando o no los temas por los que se comprometió a luchar. Me gustaría votar por un candidato así. Luego me gustaría que cumplieran honestamente con esos compromisos.

* Miembro de ADESA. Publicado en La Prensa Gráfica, edición 12 de febrero de 2012. Correo electrónico: oscar.pinedarivas@hotmail.com 

domingo, 18 de diciembre de 2011

Votar en 2012

Por Lic. Carlos R. Sánchez*


En esta ocasión explicaré brevemente el mecanismo de votación y asignación de escaños a ser utilizado en la próxima elección establecido en el vigente Decreto Legislativo N.º 940.

Formas de marcar la papeleta: se podrá marcar 1. Sobre la bandera del partido o coalición. 2. Sobre la bandera y uno, varios o todos los candidatos de la lista de un mismo partido o coalición. 3. Sobre uno, varios o todos los candidatos de la lista, sin marcar la bandera. 4. Sobre un candidato no partidario.

Las formas mencionadas constituyen las únicas formas válidas de votación. El voto cruzado es nulo, es decir, aquellas marcas sobre varios candidatos de distintos partidos o sobre un candidato partidario y uno no partidario. Lo anterior, en congruencia con el sistema de lista cerrada desbloqueada.

Como solo se tiene derecho a un voto, cada una de las cuatro formas de marcar otorga un voto al partido marcado. Si se hacen varias marcas, según las formas señaladas, son solo para expresar la preferencia por los candidatos y sirven para uno de los conteos que a continuación se exponen.

Dos conteos: el primero sirve para determinar el número de diputados que cada partido o coalición obtuvo en cada departamento o si hay diputaciones independientes ganadas; el segundo, una vez determinado la cantidad de diputados ganados por cada partido o coalición, sirve para determinar por medio de las marcas sobre candidatos específicos en las listas de cada partido, quiénes ocuparán efectivamente las curules.

Primer conteo: se rige por la misma regla de cocientes y residuos del artículo 262 del Código Electoral que ha venido siendo utilizada, por lo que lo importante es el segundo conteo, por novedoso.

Segundo conteo: luego de haberse determinado el número de escaños que corresponde a cada partido o coalición el Tribunal Supremo Electoral asignará los escaños atendiendo al número de marcas de cada candidato individualmente considerado, de mayor a menor, y teniendo en cuenta la lista completa del partido. Es decir, ya no importa el orden de esta. Las marcas hechas solamente a la bandera (forma de marcar número 1) no se toman en cuenta para determinar la asignación, salvo la excepción a continuación.

Agotado el procedimiento anterior, que define con claridad la asignación de diputados con base en las marcas de preferencia, si aún quedan escaños por asignar, se aplicará de forma supletoria el orden de la lista.

Esta supletoriedad es solamente respecto de los diputados que faltaran y sobre los que no hubiera forma de determinar su prelación con base en las marcas. Por ejemplo, si un partido obtuvo, según el primer conteo, siete diputados de veinticuatro disponibles, y hubiere marcas solamente sobre seis diputados, porque las demás marcas de dicho partido estuvieren en la bandera, el diputado número siete sería aquel que esté primero en la lista, pero los otros seis seguirían siendo los elegidos de acuerdo con marcas.

La aplicación de esta regla de supletoriedad es de difícil ocurrencia, pues es poco probable que existan candidatos sin marca alguna o que empaten, y recordamos que con solo una marca sobre un candidato, su asignación prevalece y por tanto no se aplica la excepción.

Considero que dicha reforma cumple con el espíritu de las sentencias de la Sala de lo Constitucional, respetando también la potestad de configuración legal del Órgano Legislativo.

* Miembro de ADESA. Publicado en La Prensa Gráfica, edición 18 de diciembre de 2011.

jueves, 15 de diciembre de 2011

2012: El Gran Desafío

Por Lic. Carlos A. Guzman*

Durante 2012 ocurrirán dos eventos electorales relevantes para el destino de nuestro país: el 11 de febrero, elecciones de jueces de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), y el 11 de marzo, de diputados y concejos municipales. Respeto a esta última, nuestro reto como ciudadanos es auditar a los candidatos y exigirles debates públicos de sus propuestas y corrientes ideológicas en las universidades, gremiales, parques, plazas, iglesias o cualquier lugar de acceso público, y además, debemos incentivar a nuestros amigos a ejercer su voto y promover a personas independientes, trabajadoras y honestas que han tomado el enorme desafío de participar en estos procesos electorales.




Todos deseamos vivir en un mejor país, donde tengamos seguridad para trabajar y disfrutar de la vida al lado de nuestros seres queridos; y para eso, entre otros elementos, necesitamos a personas capaces en la Asamblea Legislativa para que aprueben leyes adecuadas y jueces valientes en la CSJ para que proporcionen una pronta y cumplida justicia. Para lograr esto no basta que los ciudadanos conozcamos y exijamos nuestros derechos o que nos quejemos de la incompetencia de los funcionarios públicos, ni que existan candidatos ideales y capaces; sino que es urgente la perfecta armonía entre excelentes candidatos y ciudadanos responsables, es decir, la renovación política y judicial necesita contar con dos elementos: 1) personas dispuestas a trabajar al servicio del país y, 2) ciudadanos responsables que les apoyen.


Ahora bien, en general, más allá de la obligación de contar con cierta edad y el goce de los derechos políticos, los requisitos que debemos exigir con especial atención a los candidatos a diputados son la “notoria honradez e instrucción”. Obviamente, el significado de estos conceptos es una tarea compleja y con variadas interpretaciones, ahora bien, ¿qué sucede si nos conformamos con un perfil mínimo de honradez e instrucción? Es muy probable que tengamos candidatos con dudosas cualidades, tal como hemos observado en recientes debates por televisión, o peor aún, que sigamos con diputados irresponsables que asisten a la Asamblea bajo los efectos de bebidas embriagantes, que aprueban un decreto 743 para limitar la independencia de los jueces, o que se oponen a la reforma electoral; y ¿qué sucede si establecemos un perfil superior de honradez e instrucción? Pues incrementarían las posibilidades de contar con diputados trabajadores e intachables. En igual sentido para el caso de los alcaldes y concejos municipales.


Se evidencia la imperiosa necesidad de exigir candidatos con la mayor honradez e instrucción posible, a través de una constante exigencia ciudadana que promueva a los mejores candidatos y castigue a los peores. Las nuevas reglas electorales para elegir a los diputados en 2012 nos otorgan por primera vez la libertad de marcar la diferencia y elegir a las mejores personas mediante el voto, y de esa forma, es la ocasión ideal para iniciar la renovación política anhelada desde hace varios años.


No nos conformemos ni seamos cínicos, ya que ahora depende de nuestras acciones ciudadanas demostrar que realmente deseamos esta libertad y no queremos seguir siendo controlados por las cúpulas partidarias; por tanto, es indispensable que apoyemos a los candidatos valientes y trabajadores.

* Presidente de ADESA 2011-2012. Publicado en La Prensa Gráfica, edición 11 de diciembre de 2011.