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lunes, 7 de noviembre de 2011

Independencia de la Partidocracia

Por Lic. Carlos A. Guzman*



El 27 de octubre, las fracciones legislativas del FMLN y CN (ex PCN) aprobaron una reforma al mecanismo de votación establecido en el artículo 238 del Código Electoral, y limitaron la libertad de todos los ciudadanos, al eliminar una de las opciones para votar por personas y violar el artículo 78 de la Constitución.

Por tanto, corresponde a las instituciones actuar para evitar esta transgresión. En específico, el presidente de la República debe realizar un veto por inconstitucionalidad a esta reforma legislativa.

Caso contrario, cualquier ciudadano puede solicitar a la Sala de lo Constitucional la declaratoria de inconstitucionalidad de esta norma; sin embargo, debido a los plazos procesales se tendría una solución hasta después de marzo de 2012. Entonces, ¿quién podrá defendernos? Pues, ¡nosotros mismos!, y como ciudadanos, además de expresar nuestro reclamo e indignación, es preciso votar por personas, y demostrarle a las fracciones legislativas que preferimos elegir a nuestros representantes por nosotros mismos.

El 29 de julio de 2010, la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la exclusividad del voto por bandera (sistema de lista cerrada y bloqueada) “debido a la afectación desproporcionada al derecho de los ciudadanos a ejercer el sufragio activo libremente”. En la sentencia, la sala dictó que se debe buscar que “la composición del grupo parlamentario dependa de las preferencias de los electores, no de la cúpula partidaria”.

El 10 de marzo de 2011, las fracciones legislativas del FMLN, GANA, PCN y PDC aprobaron unas reformas que permitían el voto por personas pero limitaban la posibilidad real de obtener una curul, un claro ejemplo de la partidocracia que ahoga a la democracia. El presidente de la República vetó por inconstitucionalidad debido a que “los efectos, en gran parte de los casos regulados, parecen ser los mismos que se daban en el sistema de listas cerradas bloqueadas”, es decir, “que se impone la voluntad del partido a la de los ciudadanos, aun cuando éstos ya la han expresado de manera clara”. Ante esto, el 16 de junio, las fracciones del FMLN, PCN y GANA aprobaron un nuevo mecanismo que únicamente permitía el voto por persona en dos supuestos: la marca sobre la persona y la marca sobre la bandera y la persona.

A pesar de que representantes de estos partidos políticos decían que las reglas electorales “deben mantenerse para no desestabilizar el proceso”, el 6 de octubre de 2011, la fracción legislativa del FMLN solicitó reformas al Código Electoral, debido a que “algunas disposiciones se encuentran desactualizadas o contienen errores que resultan inconvenientes en el marco del próximo evento electoral”, y el error que resultaba inconveniente quedó evidenciado: el voto por persona; ya que ahora, únicamente permite la marca sobre la persona, y por tanto, corresponde un veto por inconstitucionalidad.

Al parecer, a pesar del esfuerzo de la sociedad civil, la intención de estas reformas es imponer la voluntad de los partidos y preservar la partidocracia, incluso con el rechazo de los ciudadanos, según el Latinobarómetro 2011.

Entonces, ¿qué hacemos? Votar por personas honestas, independientes y capaces, que debatan las ideas y presenten sus programas, de manera que nos representen dignamente y, como ciudadanos, reivindiquemos nuestra independencia, y hagamos de la elección 2012 nuestro Primer Grito de Independencia de la Partidocracia.

* Presidente de ADESA 2011-2012. Publicado en La Prensa Gráfica, edición 6 de noviembre de 2011.

lunes, 20 de junio de 2011

El fin de los partidos políticos


Por: Lic. Carlos Alberto Guzmán*

La ciudadanía exige el fin de los partidos políticos, tal como los conocemos.

Podemos pensar en los partidos políticos como organizaciones políticas indispensables para la democracia, debido a su función de agrupación de intereses de la sociedad, participación en elecciones públicas y formación ideológica de los ciudadanos.

En El Salvador, los partidos políticos fueron claves en los Acuerdos de Paz y el inicio de la transición a la democracia. Canalizaron la búsqueda de los cargos públicos a través de elecciones, en vez de otros métodos como la violencia, que tanto dolor y muerte han causado.

Sin embargo, a lo largo de los años hemos observado la existencia de lacras dentro de los partidos políticos: demagogia, clientelismo, corrupción, y más cuestiones que deterioran su legitimidad frente los ciudadanos.

Entonces, ¿qué les pasó a los partidos políticos? Como han dicho otros, con el paso del tiempo sus cúpulas adquirieron demasiado poder, y sin mecanismos de control, se cumplió el refrán “en arca abierta, hasta el justo peca”. Sobran ejemplos de estos pecados, tales como el Decreto Legislativo n.º 743, las maltrechas reformas al sistema electoral, el tratamiento de la Corte de Cuentas, por mencionar los más recientes.

Durante mucho tiempo sufrimos estos abusos, pensamos que no era nuestro problema, que no podíamos actuar y guardamos silencio. Ahora, la insatisfacción se ha transformado en demanda ciudadana, y manifestado en novedosas maneras, por ejemplo los #IndignadoSV, una iniciativa espontánea de la ciudadanía para velar y hacer respetar la institucionalidad del Estado, por medio de la difusión de información sobre la realidad nacional, enfocada a la juventud.

Estos movimientos están apareciendo en varios países, inspirados en razones similares: la búsqueda de un mejor lugar para vivir. No son ni deben ser ONG o partidos políticos, sino más bien forman parte de un imaginario colectivo que expresa la memoria y el corazón de la sociedad, y manifiestan la capacidad de los ciudadanos de organizarse, encontrar puntos en común y defenderlos. Sus destinatarios principales son los funcionarios públicos, y la sociedad misma. Tal parece que, los ciudadanos hemos recordado que “por el ojo del amo engorda el ganado”, es decir, nuestra vigilancia es indispensable para una democracia fuerte.

Esta nueva conciencia ciudadana y labor de observancia debería ser retomada por los universitarios, quienes cuentan con energías, conocimientos e ilusión suficientes para superar las barreras ideológicas y retomar la libre discusión de ideas, con el objetivo de aportar al país.

Además, si pensamos en los partidos políticos como organizaciones dinámicas que nacen, cambian y mueren, estas nuevas energías ciudadanas deberían ser encauzadas a la transformación democrática de los existentes o al surgimiento de nuevas organizaciones. Aclarando que los mismos no son propiedad de sus cúpulas, sino de sus militantes, y en última instancia de los ciudadanos.

De esta forma exigimos el fin de los partidos políticos como los conocemos, que ejerzan su rol ideal como intermediarios de los ciudadanos con el Estado, pues su falta de legitimidad podría generar resultados inesperados en la democracia misma.

Si realmente te importa este país, protesta. ¡Defiende tus derechos, participa en los movimientos ciudadanos o universitarios, involúcrate en los partidos políticos y cámbialos!

*Colaboración para la Prensa Gráfica, edición 19 de junio de 2011. Presidente de ADESA